Mi primera clase de Ballet… ¿y es Fitness?

Hola, soy Luisa. Soy Periodista y una chica más bien ñoña y sedentaria, esto se traduce en que a lo largo de mis veintitantos años nunca me he dedicado con disciplina a aprender alguna danza, ni siquiera un instrumento; a pesar de mi melomanía y supongo, talento natural para cantar.

Aún con todo esto el baile no me es indiferente. Eso sí, no bailo nada diferente a los pasos básico del merengue, marchadito… 1, 2, 1, 2 y de la salsa, atrás, centro, atrás. Así que no seré la reina de la pista pero no me quedo sentada en la fiesta.

No fue sino hasta la semana pasada que el mundo del baile me enseñó una nueva cara: El ballet. Sí, como muchos siempre que escucho esta palabra se me vienen a la cabeza tutus rosas, mujeres muy delgadas, atléticas y serias que siempre deben mantener la postura y… bueno, no puedo ser alguien más contrario. El secreto en esta ocasión fue que no solo era Ballet, con su música clásica, coletas estiradas y zapatillas rosas; esta vez incluía Fitness ¿Ballet Fitness? lo único que tenía seguro era que se podía asistir si era mayor de 16, y siendo sincera, no tenía nada que perder, excepto la duda de saber que era lo qué se aprendía en Ballet.

¡Llegó el día! pantalones cómodos, camiseta, cabello recogido y por supuesto, toda la energía porque no tenía ni idea de en qué me estaba metiendo.

Mi profesora era una chica tal vez de mi misma edad o incluso menor, delgada y con una elegancia envidiable, supongo que esa facilidad y gracia a la hora de moverse fue gracias a años de practicar ese antigua disciplina del Ballet.

Empezamos con música pop de moda y con la sexta posición. Para mi sorpresa no fue difícil seguir la rutina, eso de tener rodillas juntas y pies apartados, no es una ventaja a la hora de realizar este ejercicio; pero para mi suerte, no es un impedimento.

Al ritmo de Shake it off y rogando a mi cerebro no distraerse con la música, llegamos a la parte más temida: Subir las piernas a la barra. Me encantaría decir que fue muy fácil y que como naturalmente somos flexibles logré verme como princesa de Disney, pero no, fue un poco más complejo; tomé impulso, me empiné un poco y subí la pierna tanto como pude ¡Lo logré! Acababa de descubrir que toda mi vida había estirado mal y había muchas partes de mi pierna que no conocía.

Nunca había sentido trabajar tanto mis músculos y con tanta facilidad. Si bien tenía el 10% de flexibilidad que mis compañeras, eso no evitó que logrará hacer todos los ejercicios de estiramiento. Entre mi risa nerviosa y el “pringonazo” de las piernas llegó la hora de los saltos y la coordinación. Confieso que pocas veces me sonrojé tanto cómo cuando me vi al espejo intentando seguir los saltos con movimiento de manos incluido.

Decidí parar un momento, respirar y observar a mis compañeras ¿Por qué para ellas era tan fácil? Tenía muchas hipótesis: Habían sido bailarinas cuando pequeñas, practicaban yoga, eran considerablemente más delgadas… Después de observar con detenimiento me di cuenta que lo único que tenían diferente, es que ellas se creían el cuento. La gracia y facilidad se resumía en subir la cabeza y concentrarme en mí, simplemente gozar el momento.

Así fue como empecé a memorizar los saltos, de qué lado iban las manos y un poco lento pero muchísimo más segura, empecé a ir de lado a lado del salón con una sonrisa inmensa porque ni en mis sueños más narcisistas me veía tan confiada y feliz conmigo misma.

Fue una hora y media en la que sentí que llevaba horas en el gimnasio y jadeaba como si no hubiese bajado de la maquina de correr. Sentía mis sentidos atentos y mi cuerpo cansado pero con ganas de seguir y seguir.

Mi primera clase de Ballet… bueno, Ballet Fitness, fue una experiencia más que divertida y atlética, un espacio de empoderamiento.

Así que si aún no te animas, reconsidéralo. Lo peor que te puede pasar es arrepentirte por no haberlo hecho antes.

Luisa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.